Deja que se acurruque en su regazo con una leve sonrisa.
—¿Todavía estamos en el mundo de los sueños?—pregunta—. Ojalá yo estuviera allí todavía, la verdad.
Mnos días
[Se ha acurrucado en el regazo del cazador con el café en las manos, más dormido que despierto]