Ah, si él supiera… También él se merece una explicación, sincerándose sobre todo lo relativo a él. No se esperó la reacción del chico, y cuando le abrazó, se quedó paralizado un segundo, con los brazos algo levantados… Y después, con una pequeña sonrisa, correspondió al abrazo.
—Sí, Coen. Estoy +
Escuchar la voz de Kharonn le hizo girarse abruptamente. Verle de una pieza, después de todos los rumores que había escuchado sobre el dragón, le hizo suspirar de alivio. Caminó a paso semiapresurado y le abrazó con fuerza.
—Maese—murmura—. Estás bien. Gracias a Dios.