Le deja un besito en lo alto de la frente.
—No tienes tampoco que hacerlo todo, cielo. Con lo que hablamos fue suficiente—le dice, dándole un par de pasadas con la mano derecha por la espalda—. Oye, ¿quién te ha arreglado la nariz? Aún se te oye algo como taponada, pero la tienes muy bien.
—Siento no haberlo hecho yo. . .estaba cansada