Asintió, y decidió quitarse la camisa como pudo, dado que aún tenía dolor en el hombro izquierdo.
—Déjame adivinar: ¿lavanda?—preguntó, bromeando con una leve sonrisa.
Permíteme.— Decía Regis mientras colocaba sobre la mesa su maletín. Un intenso olor a hierbas aromáticas se unió al perfume que usualmente envolvía al vampiro.