— Y no se iba a quejar, eso estaba claro. No es que le tenia miedo a Bart, pero no tenía mucha personalidad y siempre era más fácil que él tomara las decisiones.
Así que se queda callado, esperando que viniera el pedido que el rubio había hecho. —
— No veía la necesidad de elegir otra cosa, ya que Milhouse siempre comía lo mismo que él. Él siempre pedía y Milhouse jamás se había quejado. —