— Asintió mientras le sujetaba la puerta para que pasara. Cuando lo hizo, le dio un repaso con la mirada, no sólo para volver a embelesarse de él, también para analizarle: lo notaba cambiado. No sabía exactamente en qué, y le estaba poniendo de los nervios.
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— Recuerda la última vez, lo descuidado que fue al mostrarse tal y como era. . .no estaba en un estado mental cuerdo, desde luego. Quizá la influencia de la lujuria era simplemente demasiado para él. —
No. — Al menos, él no había visto ninguno nuevo. También había acudido al club poco después [...]