— ¿De verdad le sorprende que Asmodeo tenga ganas? Siempre tiene ganas —
No me has respondido.
— Ahí le deja, ahora es él quien pasa de largo para ir al club, incluso está sacando el móvil para reservar una sala para ellos dos —
¿Vienes?
— Otro segundo de pausa. Las manos de Belphegor han acabado en el pectoral de Asmodeo, para no caer sobre él. —
¿Qué cuid. . .? — Oh. — Oh. — Los ojos de la pereza se abren de par en par al comprender. Apenas acaba de llegar, no está ni del todo despierto, ¿y Asmodeo ya tiene ganas de. . .? —